La Fiesta de la Música en París
Celebrar la fiesta de la música se ha convertido en una
tradición que anuncia el primer día del verano,
una pausa para festejar el cambio de estación y la llegada
de cierto relajamiento que contrasta con la rudeza del cotidiano
de la gran urbe. Las calles y avenidas reemplazan los motores
y las bocinas por tambores, trompetas y guitarras. En cada esquina
se improvisan tarimas y sin distinción de edad, estilo
o categoría alguna, la noche del 21 de junio es fiesta,
diversión y bulla. Esta fiesta se celebra lo largo y
ancho del hexágono galo, desde las fronteras nórdicas
hasta las riberas del Mediterráneo en la noche del 21
de junio cuando empieza el solsticio de verano en el hemisferio
norte.

Yomira John & Lord Panamá
El Día
más Largo del Año.
El evento fue creado en 1982 por el ministerio de la cultura
como un intento de recuperar una expresión popular extraviada
entre los abatares del tiempo y las ironías de la historia,
para devolverle a La Calle la hospitalidad de antaño,
el sonido de aquellas épocas bellas de un ciudad que
cantaba y festejaba, cuando las avenidas y los kioscos amenizaban
la capital francesa y donde una vez surgió una tal Edith
Piaf para quedarse para siempre en el corazón del pueblo.
De Panamá
hasta Panamá
El público en la Maison d'Amérique
latine (21 juin 2007)
Dentro del marco de este evento la Embajada de Panamá
en colaboración con la Maison d’Amérique
Latine y el Satellit Café, organizó una semana
consagrada a destacar y dufundir las diversidad musical panameña.
La «Semaine Panameña» se llevó a cabo
del 19 al 22 de junio en el corazón de París,
donde alternaron artistas venidos directamente del país
centroamericano para llenar de luz y de calor los corazones
del público francés.
Panameña, Panameña, Que Linda Va…
Yomira John
Abriendo la brecha que desde hace algunos años ha ido
minando con perseverancia y talento -con
el tiempo y un palito como decía mi abuelito-,
la embajadora de la música panameña en Francia,
Yomira John, nos deleitó de nuevo con la magia de su
voz, transmitiendo en cada gesto y brindando en cada movimiento
todo el acervo de su tierra, esencial y embrujador. Como nos
tiene acostumbrados, Yomira cautivó al público
parisino con sus boleros, tamboritos y fusiones, respetando
sus raíces, celebrando sus ancestros e innovando con
altura un repertorio digno de las grandes tarimas. Acompañada
de Felix Berrocal (bateria), Lloyd Sutherland (bajo), Eric Garibaldi
(guitarra), Olivier Bresler (percussions) y su invitada Céline
al piano, la Mulata de Fuego confirmó su ascenso y erizó
hasta los cabellos de los calvos y la pelambre de los imberbes.
A Todo Lord, Todo Honor.
Lord Panamá
¿Y qué decir de Lord Panamá, la Memoria
del Calypso, la leyenda fresca y rozagante del encuentro de
culturas en el canal de todas las encrucijadas ?
Su presencia corroboró la importancia de lo raigal para
preservar lo fundamental y preparar el futuro. Porque si
no sabes para donde vas, mira de donde vienes…
Magia y tradición desparramó
en los corazones parisinos este niño de 78 primaveras
lleno de música, colmado de pasado y siempre listo a
cantar sus crónicas y celebrar la vida con humor, espontaneidad
y talento.
Gracias Panamá.
YOMIRA JOHN & LORD PANAMA
Es importante destacar el trabajo realizado por el embajador
de Panamá en París, Omar Jaén Suárez,
quien demostró que un servicio diplomático puede
ir más allá de la representación simbólica
de una nación para convertirse en promotor de su cultura,
premisa que parece lógica pero que en la mayoría
de los casos está sepultada por menesteres burocráticos
y otras prioridades de corbata y champán. Valioso también
el entusiasmo y la osadía de la agregada cultural de
la Embajada, Mariana Pereira, quien enfrentó la pila
innombrable de trámites y papeleos para coordinar con
éxito el evento y destacar la esencia de la cultura panameña.
Quedó confirmado que la
herencia está quedando en buenas manos y que la memoria
se trasmite con consistencia y seriedad. La ausencia de Kafu
Banton y la poca trascendencia de Yigo Sugasti son hechos significativos
: La imagen es una cosa y el talento otra. No hay que pedirle
peras al olmo, y, aprovecharse de los eventos para sacarse brillo:
Es el Colmo.
Esperamos que la Embajada renueve este tipo de iniciativa, que
los acordeones y tambores vengan a poner por lo alto la música
panameña, que llegue el jazz en todas sus formas y también
las nuevas sonoridades. Que la música gane para que ganemos
todos. Qué los jóvenes asuman e indaguen sus raíces
y así poder conservar los hilos invisibles del pasado,
que son la fuente de la vida futura.
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Francia, Verano del 2007
Ernesto Concha
photos

http://www.yomirajohn.org