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Cura y Resistencia..
El Conjunto Chappottín a pesar de su aurea legendaria y de ser el único grupo no inédito en Francia, no representaba en la "opinión pública" el nivel y la envergadura de un Buenavista Social Club o de otros proyectos prefabricados con maña y lentejuela para seducir incautos. Iba A Se llegaba como caído del cielo después de una tormenta tropical, algo inesperado, desconocido, representando el latin jazz y la colonia caribeña de Orlando (Florida), únicamente Eddie "guagua" Rivera hacía las veces de figura, aunque hay que saber un poquito para medir la estatura del señor del bajo.
Esencia aparecía como la parte raigal del proyecto del carpintero Francisco, simbolizando la tradición boricua y en nombre de Ponce (Puerto Rico), esta escuela de Bomba y Plena nos recordaba la fuerza y la sabrosura de Truco y Zaperoko, combinando panderos y trombones, soneos y noticias callejeras.
Bailatino tampoco ilustraba los mejores estandartes del estándar musical venezolano o caribeño clásico: Oscar D'León, Puerto Rican Power, para citar los más conocidos por estos lados. La salsa dura de la agrupación caraqueña también padecía las desventajas de no pertenecer a las élites que fabrican los medios de comunicación para vender nombres y no conceptos, porque cuando analizamos, uno por uno, los integrantes del grupo: la cosa está de bala..La noche del viernes 7 de septiembre arrancó con algunas deficiencias a nivel de la configuración sonora y el Conjunto Chappottin y el colectivo Esencia no pudieron proyectar toda la potencia de su música, aunque el público desprevenido se deleitó como siempre, el parque estaba lleno y las casetas destilaban los elixirs necesarios para garantizar gaznates húmedos y combustible pélvico-muscular...
Al día siguiente, después de los respectivos ajustes a nivel auditivo empezaron las cosas grandes, los momentos únicos, las alquimias insospechables, la comunión aquella que provoca éxtasis y alimenta los espíritus más desprovistos de cariño que se encuentran errando entre la multitud... La reunión mayor del festival la abrió Iba A Se (Que Así Sea), banda creada por el percusionista puertorriqueño Edgardo Rodriguez y el saxofonista dominicano Victor Payano, este proyecto concebido, tratado y madurado con minuciosidad y respeto de las tradiciones rítmicas del Caribe fue una de las más agradables sorpresas del festival. Edgar ya venía hablándonos de este embeleco de locos hace varios años, el año anterior el disco preformatado estaba preparado y he aquí las primeras impresiones del maestro carpintero del ritmo, François Charpentier, cuando Edgar le pidió una reseña en francés del compacto en cuestión:
traducción:"...Quedamos encantados con el toque poderoso y el colorido rítmico y variado de Edgardo Rodriguez, que nos obliga a recordar a sus mentores Mongo Santamaria y Ray Barretto ; la inventiva del pianista Tony Pérez de matizada ejecución y cuya fogosidad habitual está aquí controlada para sostener el armazón rítmico y cristalizar el nexo entre la percusión y el bajo, la fluídez del fraseo y los despegues impregnados de lirismo del saxofonista Víctor Payano, sin olvidar la potencia tranquilizadora de los tumbaos progresistas de Eddie "Guagua" Rivera. Estos cinco son como los dedos de la mano ! Una mano abierta de los unos hacia los otros como una invitación a compartir aceptada con tanto placer que nos conduce hacia horizontes de libertad..."
Baialtino irrumpió en segunda parte con todo el bagaje de sus nueve bestias encabritadas expeliendo cueros ancestrales y sonidos úrbanos legendarios. Resistiendo y curando males modernos, metiéndole relieve y consistencia a un repertorio trabajado con tino y destinado a sustentar el lema del grupo: Somos la Resistencia Salsera, la herencia de la salsa brava (léase entrevista con Cheo Navarro) y el rescate de la melaza buena. Contraria a las alisadas e insípidas producciones seudosalseras a las que nos tienen acostumbrados los productores actuales, Bailatino lanzó bien alto el chorro con toda la potencia de sus integrantes, todos en el pleno apogeo de su virtuosismo. Un grupo amarrao rítmica y melódicamente, estructurado como lo son sus pilares: "José Mortadelo" Soto en el bajo, Alberto Crespo en el piano, José "Cheo" Navarro y Felipe Blanco en la percusión, Eliel Rivero y Johan Muñoz en los trombones, Alexis Escobar en la flauta, Marcial Istúriz, una de las grandes promesas del soneo venezolano, compartiendo la parte vocal con el tremendísimo Edgar "Dolor" Quijada, quien anda trepao en la cima de su arte añejándose como los buenos vinos, desparramando sabor callejero y ricura pura de tarima en tarima con soltura y bien parao.
La música de Bailatino es menjunje pal alma, remedio pa' corazones atormentaos, la cura necesaria contra la bilis musical que nos quieren imponer los mercachifes de seudocultura en la globalizante espiral que acelera la pérdida de valores y el extravío de nuestras referencias identitarias. Qué siga la resistencia salsera y que la transmisión se instaure. Tenemos maestros pa' largo rato. Gracias Venzuela.
De la cantera de Ponce llegaron siguiendo los pasos de los pioneros de la Bomba y la Plena en Dax (Truco y Zaperoko). Llegaron resplandecientes de frescura y de humildad, de esa sencillez que viene del barrio y de la calle, de abajo como dice Cheo Navarro. Armados de panderos, trombones y esperanza, cargados de africanía borincana, el relevo de la tradición y la escuela del tambor pisaron tierra firme y el goce arrancó con Esencia y fundamento. Papote y sus muchachos le metieron mano con alegría bomba e' y la esencia del guanguancó, recordándonos a Cortijo y Maelo, a Pete "el Conde" Rodríguez. Alberto "Kryptoni" Texeira nos deleitó con su cofre sonero y su generosidad desbordante ; la banda que dirige Héctor Gastón fue un bloque compacto de acervo musical boricua y de música popular del Caribe. Buena esa muchachos!El domingo el sol brillaba como desde el primer día, los carteles taurinos contribuían a crear ese ambiente único que mezcla paganismos ancestrales y sabores urbanos, el maestro colombiano César Rincón se despedía esa tarde de la afición después de lustros de orejas, rabos y cornadas ; el matador español Enrique Ponce completaba el cartel dominguero y las casetas hervían ansiosas esperando la apoteósis en el ruedo.
Cuando las 7000 personas salieron de la plaza de toros ya el Conjunto Chappottín estaba trepao en la tarima y la noche antológica comenzaba su palpitar de estrellas, "la Academia del Son" conducida por los descendientes de Félix Chappotín y de Miguelito Cuní demostraron una vez más que loro viejo no aprende a hablar, que el que sabe sabe y el que no: que aprenda!
Lo que ocurrió después, no tiene nombre ni manera de describirlo y ahí está la Clave del festival Toros y Salsa, en la preparación de esas alquimias que resultan de encuentros inéditos y de conceptos elaborados entre bastidores con tacto, mañan con el tiempo y un palito.... Las Descargas Dominicales de Toros y Salsa pertenecen ya a la antología de la música afrocaribeña. Después de Barretto y Los Papines, después de Batacumbele y el Septeto Santiaguero y demás reuniones de Bravos en Tierra Brava, ese domingo 9 de septiembre del 2007 quedará como uno de esos recuerdos inolvidables para los testigos que tuvimos el privilegio de asistir esa noche a la caída del telón. BAILATINO confirmó su estatura de PTERODACTILO, digno heredero de la cantera de dinosaurios salseros del siglo XX.
...Todos flotabamos, transportados a terrenos inconcebibles, a esos parajes donde solo el arte puede permitirse el desplazamiento, sin visas, autorizaciones ni papeleos decualquier calaña. Por primera vez -si mi memoria no me traiciona- Tres Cantantes Del Cartel : Cuba-Venezuela-Puerto Rico compartían Tarima y Adrenalina. Unidos como el plumaje de un ave gigante sin nombre y sin cronología, tres soneros del Caribe se deleitaban en improvisaciones y deleitaban a los extasiados que llenaron el parque hasta las banderas. Tres países pregonando su alegría ; recordando que somos un solo sabor cuando borramos puntos y rayas y cuando olvidamos las falsas notas de la historia... Dije tres soneros pero fueron cuatro, cinco... decenas de trombones, miles de tambores, lluvia celestial, Arsenio, Moré, Pozo, Rivera, Ayala, Hernández, Pío, Ray, Héctor, Los Titos... todos estaban presentes y cuando "Dolor" y Marcial se unieron a "Kriptony" y a Miguel Cuní Jr. sellaron una de las más grandes páginas de la historia del festival, Venezuela, Puerto Rico y Cuba brindando juntos por la música y el amor entre los hombres. Esperamos que continuen las alquimias divinas en este paraje sinigual de Las Landas Francesas.
Camina y prende el fogón...Ernesto Concha
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Salsapaca
Dax-Marsella, septiembre 2007
photos de Jacques Antoine Mathiou - Salsapaca