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Maya ROY
Hay muchas orquestas de son en Cuba, pero Ustedes son
los únicos que se ganaron el nombre de « Academia del son ».
Cuéntanos la historia.
Jesús A. Chapottín
El Conjunto actual viene del conjunto de Arsenio Rodríguez. Arsenio
viaja a los Estados Unidos a operarse de la vista y no regresa. Y en enero
de 1950, mi abuelo Félix Chapottín se queda a cargo del conjunto
y le cambia el nombre por Conjunto Chapottín y sus Estrellas. Se puede
ver dentro del repertorio que tenemos varias obras del propio Arsenio, como
Fuego en el 23, Buenavista y otras más. Con el nuevo Conjunto, el pianista
Lilí Martínez empieza a hacer arreglos con algunos cambios,
y es donde el Conjunto Chapottín evoluciona. A Lilí le gustaba
mucho Chopin, él estudiaba mucho la música clásica, pero
también tenía influencia del jazz. Arsenio también tenía
esa influencia, pero bueno. Los tumbaos que creó Arsenio eran cosa
muy propia de él. Lo mismo pasa con Cachao, que también tiene
unos tumbaos propios. Entonces Lilí aportó otros elementos con
sus arreglos. Y creo que toda esa mezcla es la que da el sonido que tiene
el conjunto ahora. El empeño que tenemos es de mantener la música
del conjunto inicial en toda su magnitud, con el mismo estilo, el mismo timbre,
el mismo formato, todo igual. No pensamos hasta ahora hacer ningún
cambio. Sí, incluir algunas cosas nuevas, pero mantenernos así
es el objetivo principal que tenemos.
M. R. ¿Cuando tomaste la dirección del
Conjunto?
Jesús A. Chapottín
En el 2000 sustituí a mi padre Ángel Chapottín Valdés,
que estaba enfermo, falleció ya en el 2001. Él había
tomado la dirección al fallecer Félix Chapottín en diciembre
de 1983, tocaba trompeta y bongó. Desde el 2000 y hasta la fecha estoy
dirigiendo la agrupación.
M.R. Pocos músicos de tu generación
se han dedicado de lleno al tocar son ¿A ti siempre te ha gustado o
preferías otras músicas?
Jesús A. Chapottín
De pequeño me gustaba la trompeta porque a mi padre le gustaba mucho
oír los discos de Louis Armstrong. Entonces me enamoré de la
trompeta. Pero era jazz, no tenía nada que ver con el son. Mi padre
me fue explicando el son y lo fui entendiendo. Y me fue gustando hasta que…¡ya!
Imagínate, en una familia como la mía, donde yo soy único
hijo. Además hubo un tiempo en Cuba donde había pocos trompetistas,
yo estaba estudiando en la escuela de música, terminé los estudios
y decidí meterme en el conjunto. Tenía que entrar, porque para
conocer, hay que estar adentro, de afuera no es lo mismo. Y así fui
aprendiendo las trampas que hay dentro del son, armónicamente, rítmicamente,
todo eso.
M.R. Ustedes mantienen el formato genuino del conjunto
con piano, bajo, tres, bongó, tumbadora, sin timbal, y con cuatro trompetas.
Varios músicos de salsa, pero también de agrupaciones cubanas,
me comentaron en entrevistas que en la evolución de las orquestas de
son, el tres desapareció porque su papel no se distinguía del
papel del piano. ¿Qué opinas al respecto?
Jesús A. Chapottín
Creo que es una equivocación, pero claro, cada uno ve las cosas a su
manera. El piano ha tomado un lugar mucho más importante en la música
cubana moderna actual, pero desde siempre el tres ha sido el instrumento del
son montuno que se hacía con tres y con guitarra. Arsenio incluyó
el piano como un relleno, y podemos ver en la discografía de Arsenio
y de Chapottín que el piano prácticamente no se escucha fuera
de las improvisaciones. El tres es el instrumento fundamental, así
lo aprendí y así lo estoy haciendo. Pasamos a cuatro trompetas
porque además de dar una mayor apertura armónica, los metales
tienen una fuerza y una brillantez increíble. Nosotros tenemos un conjunto.
Hay orquestas, hay bandas, hay otro tipo de agrupaciones, pero esto es lo
que se llama un conjunto, está organizado como tal y suena muy fuerte.
M.R. Al lado del repertorio antológico, presentaron
composiciones nuevas. Como eligen a los compositores y quién se encarga
de los arreglos?
Jesús A. Chapottín
Seguimos manteniendo los mismos compositores. Tenemos a Benigno Echemendía
que toda su vida a escrito obras para el conjunto Chapottín. En cuanto
a los arreglos, en esta última etapa, estamos haciendo un trabajo colectivo.
Estamos tratando de hacer otras cosas nuevas, y aprovecho las ideas de otros
músicos, como es el caso del tresero y del pianista que son nuevos
dentro de la agrupación. Y entre nosotros tres vamos conformando números
nuevos, pero que siempre mantienen el timbre de la agrupación. Ya hemos
hecho algunas cosas, pero es difícil poder hacer algo nuevo después
de 57 años. Hoy por hoy, la música está estructurada
de la misma forma como lo hacía Arsenio: introducción, montuno,
mambo y final. Nosotros estamos haciendo lo mismo. Por eso te decía
que es muy difícil crear algo nuevo. Hay otros géneros que no
se están explotando mucho hoy y que podemos utilizar nosotros: el afro,
la guarapachanga que es el título de un tema, el bolero-son, la guaracha,
el guaguancó también. Todo eso son ritmos que se hicieron y
que podemos utilizar nosotros también. No es salsa, porque la salsa
es otra historia.
M.R. ¿Cómo eligen a los nuevos integrantes?
Jesús A. Chapottín
Llaman al conjunto “La Academia del son” precisamente porque es
la escuela. Muchos de los músicos cubanos hoy por hoy en las agrupaciones
han pasado por aquí, por el Conjunto Chapottín, durante tantos
años. Entonces si tenemos que hacer un cambio o si alguien fallece,
no nos podemos aocar, simplemente necesitamos un buen músico, lo traemos
acá a la escuela, lo enseñamos y empezamos a trabajar, es sencillo.
Por ejemplo, Sandoval llegó en el 97, tiene su propio timbre, invariable.
Él era seguidor del conjunto, pero estando adentro, perfecciona lo
que él ya conoce y aporta ideas nuevas. Lo mismo pasa con el bongosero,
con el tumbador, ponen de lo suyo, pero respetando el fundamento.
M.R. Hablando de las voces ahora, el conjunto se presentó
con cuatro cantantes, lo que no fue siempre el caso.
Eduardo Sandoval
El Conjunto siempre se caracterizó por tener tres cantantes. Pero ¿qué
pasa?. La rítmica del conjunto se hace en una tesitura muy alta. Arsenio
tenía buenos cantantes, tenía a René Scull, luego a Miguelito
Cuní también, pero componía en una tesitura muy alta.
Al extremo que René Scull tuvo que salir un tiempo fuera del Conjunto,
porque la orquesta tenía mucho trabajo, casi tocaba todos los días,
y la tesitura muy alta acababa con los cantantes. Aquí los cantantes
se caracterizan por tener casi una voz de tenor, para poder dar la riqueza,
la plasticidad, la brillantez que lleva la música. Entonces nosotros
repartimos el trabajo de tal forma que todo el mundo tenga su pedacito, que
los cantantes no se estropean y puedan hacer el trabajo verdaderamente como
lo requiere el conjunto. Mucha gente no lo entiende, pero es un trabajo bastante
fuerte, el cantante tiene que tomarse su descanso para poder brillar, porque
la orquesta toca muy fuerte, en tesitura muy alta, y el cantante tiene que
forzarse más.
M.R. ¿Cuando entraste en la agrupación?
Eduardo Sandoval
Yo nunca pensé llegar a ser cantante de este Conjunto. Estaba trabajando
en la marina, y empecé a tener rechazo a ese trabajo, quería
venir a trabajar para la tierra. Y El Negro (así le decíamos
cariñosamente a Ángel, el padre de Jesús) me vio un día
cantando en una peña y me captó para el Conjunto. Y desde finales
del año 1997 hasta la fecha estoy haciendo con mucho entusiasmo este
trabajo que verdaderamente amo mucho. Creo que siempre le voy agradecer al
Negro haberme traído al Conjunto porque sí, él sabía
captar lo que verdaderamente yo sentía de la música cubana y
principalmente del son.
M.R. ¿Cuando eras marinero, cantabas son?
Eduardo Sandoval
Sí, nosotros éramos embebido en esta música. Con los
barcos llegábamos a las Islas Canarias, cuyo pueblo ha tenido mucha
convergencia con Cuba, y como me gustaba cantar, me pedían que cantara.
Cantaba un bolero, un son, una guaracha, y la gente se entusiasmaba mucho.
E inclusive mucha gente me decía: “¿Porqué tu no
eres músico, porqué tu no cantas?”. Y yo decía:
“No, no, no nací para ser músico”. Pero El Negro
sí me dijo: “Tu eres músico, tu sí vas a cantar
aquí en este conjunto”. Y aquí estamos, tratando de hechar
pa’ lante con mucho entusiasmo y mucho cariño al trabajo que
realiza el Conjunto Chapottín.
M.R. La voz que para siempre ha marcado pauta en los
conjuntos de Arsenio Rodríguez y de Félix Chapottín es
el cantante Miguelito Cuní. ¿Sigue siendo la meta para los cantantes
del conjunto?
Eduardo Sandoval
Yo le tengo una gran admiración por su técnica vocal, por su
forma de expresar, y porque ha sido el primer cantante de son que yo ví
rubatear cantando son. Eso no es fácil, en el son no se puede hacer.
Inclusive yo he querido hacerlo a veces y he tenido miedo de irme fuera del
contexto musical. Miguelito trabajó el rubato con tanta inteligencia
que creo que eso es muy digno de admiración. Es una persona que también
respetó mucho la dicción. Y yo siempre diré que él
es el primer y único cantante del Conjunto Chapottín y sus Estrellas.
Jesús A. Chapottín
Para mí, Miguel Cuní es el mejor cantante de son, un cantante
excepcional. Entre mis cantantes está su hijo Miguel Conill Jr. que
mantiene el nombre y el arte de su padre. Cada uno de mis cantantes tiene
un timbre diferente, pero que está dentro del son. Porque no cualquiera
tiene un timbre de sonero. Me siento contento porque tengo cuatro voces diferentes,
y son soneras las cuatro, seguidores de Miguel Cuní y de Benny Moré
por supuesto.
M.R. ¿Cuántos discos han grabado y cuales
son sus proyectos?
Jesús A. Chapottín
El Conjunto Chapottín dejó de grabar discos en el año
1983, fue el último disco que se grabó cuando vivían
todavía Félix Chapottín y Miguelito Cuní. Nosotros
recomenzamos a grabar en el año 1999. Hicimos el primer disco, ¡Chappottineando!,
con el sello Envidia de Barcelona. En el año 2000 hicimos Una nueva
generación con la misma disquera, y otro disco más que grabamos
en el 2003. También grabamos Taxi Amigo con un cantante australiano
llamado Pacho. Ahora tenemos pensado hacer un disco completo. También
tenemos otro proyecto con unos Canarios, fusionando la música de nosotros
con música española. Y otro proyecto con el productor africano
Daniel Cuxac, que sería un homenaje a grandes septetos como el Septeto
Habanero o el Septeto Nacional, grabando la música que hicieron ellos
en su tiempo, pero con la sonoridad del conjunto.
M.R. ¿Que proyección tienen hoy en día
en Cuba el son y la música del Conjunto?
Jesús A. Chapottín
Estuvimos trabajando durante nueve años consecutivos en la peña
de la Casa de la Cultura de Habana Vieja. Mucha gente que nos viene a ver
en los festivales de Europa nos conocieron allá en esa peña.
Hicimos otras actividades también, en Cuba sí se escucha la
música, el son se mantiene, y está caminando en Europa en todas
partes.
Eduardo Sandoval
El son tiene sus seguidores, pero los tiempos hacen que otros ritmos avancen.
Nosotros somos parte de la vida, no estamos en contra de que aparezcan músicas
nuevas. Pero sí quisiéramos que hubiera un poco más de
divulgación del son que ha sido la madre de muchas músicas.
Porqué? Porque el chachachá salió del son, el mambo tiene
parte de son, el bolero es un son más suave. El son ha sido la madre
de estos ritmos y nosotros como seguidores de esta música quisiéramos
que no se perdiera. Los ritmos caribeños como el reggaetón están
muy de moda ahora, no estamos en contra de esto porque lo disfrutamos igual,
pero quisiéramos que se siga divulgando nuestra música porque
es muy rica. La gente, cuando la escuchan, piensan que es muy simple, pero
cuando van a las partituras musicales, ven que es difícil de ejecutar.
¿Porqué? Porque no consta solamente de lo que está escrito
allí, pero también de lo que le aporta el integrante cuando
está interpretando esa música: el corazón, la sangre,
la vida.
Jesús A. Chapottín
El son no se escribe, se lleva.
Eduardo Sandoval
Se lleva en el corazón porque si no lo llevas en el corazón,
no lo sientes. Lo cantas, pero no lo disfrutas. Y creo que es la parte esencial
que tiene el son. Hay que saber buscar la parte emotiva, lo que verdaderamente
tu quieres decir, expresar y dar. Es la parte fundamental de todo esto. Y
a mí me parece que Arsenio y Lili se adelantaron a su época
en el concepto rítmico y armónico. Porque el bajo le va marcando
la cadencia al bailador, y el bailador sabe cuando tiene que hacer un pasillo
y cuando tiene que mantener la forma rítmica para poder gozar con esa
música. Digo que se adelantaron a su época porque todavía
prevalece esta forma de bailar. La pareja baila, la pareja se enamora, la
pareja se ríe, la pareja goza con el son. Es el mensaje que tiene el
son. Porque la cadera de la mujer va diciendo el mensaje que quiere dar el
son. Por eso nosotros soltamos a todos aquellos que bailen son, y principalmente
a las mujeres que sueltan las caderas para que pueda existir una armonía
entre esta música y lo que ellos están bailando.
photos de Jacques Antoine Mathiou - Salsapaca
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